1. Revisa los datos básicos
Comprueba que el nombre del centro, la categoría, el horario, el teléfono y el enlace de reserva sean correctos. Una información contradictoria crea fricción justo cuando alguien está decidiendo si contactar.
2. Explica a quién ayudas
Usa la descripción para contar qué tipo de centro eres, qué necesidades atiendes y qué puede esperar una primera visita. Es mejor ser concreto que acumular palabras clave sin contexto.
3. Publica una novedad semanal
Alterna una duda frecuente, una explicación de tratamiento y un consejo práctico. Cada actualización debe aportar una idea y un siguiente paso, sin prometer resultados que no puedas garantizar.
4. Responde las reseñas con cuidado
Agradece un detalle concreto de las reseñas positivas. Si una reseña es crítica, reconoce la molestia e invita a continuar la conversación por un canal privado. No incluyas datos personales ni ofrezcas incentivos a cambio de una reseña.
5. Usa fotografías propias
Muestra el espacio, la preparación y los detalles del proceso. Si aparecen clientes o profesionales identificables, utiliza únicamente imágenes con el consentimiento correspondiente.
Observa llamadas, solicitudes de indicaciones, clics al sitio y reservas confirmadas. Las impresiones muestran visibilidad, pero no equivalen a clientes.
Convierte la rutina en contenido
Las preguntas que recibes en recepción o por WhatsApp pueden convertirse en publicaciones para Google, Instagram y Facebook. La clave es responder una sola duda con claridad y llevar a la persona al siguiente paso.
Ver la muestra gratuita →